jueves, 29 de noviembre de 2007

Noviembre 2007 - Bloguellón sevillano

Como la mayoría de vosotros sabéis, el pasado viernes 23 de noviembre hubo un bloguellón en Sevilla, coincidiendo con el Evento Blog 2007 al que, por cierto, nos fue imposible asistir... debido a... que estábamos muy cansados, para qué negarlo.

Viernes por la mañana: Joker y yo ya teníamos los billetes para el tren y hacia la estación fuimos. El viaje de ida fue estupendo, largo, pero muy bonito. Si es que hay unos paisajes...

Árboles de DespeñaperrosÁrboles de Despeñaperros

Rocas de DespeñaperrosRocas de Despeñaperros

Vaca en DespeñaperrosVaca en Despeñaperros

Joker fue casi todo el rato durmiendo, así es que me puse a hacer fotos a lo loco por la ventanilla, con algún resultado bonito (la mayoría son una caca de vaca)... Ya habíamos organizado una escala a la hora de comer en Jaen. Allí dimos una vuelta. Bonita ciudad.

Plaza de las Batallas de Jaen, por detrás.Plaza de las Batallas de Jaen, por detrás.

Detalle del culo de un caballo de la Plaza de las Batallas de Jaen.Detalle del culo de un caballo de la Plaza de las Batallas de Jaen.

Desde Jaen a Sevilla... recién comidos... la siesta... Ni una foto, vamos. En Córdoba, donde vive Susana, tuvimos que cambiar de tren y yo mirando a un lado y al otro del vagón, por si, por una casualidad, iba ella también. Pero no. Aún no sabía que no iba a venir, que no nos íbamos a ver. Jo.

Y en Sevilla, mientras llegaba Duende, fuimos a la caza y captura de un bar. Y se ve que nos fuimos donde no va nadie y encontramos un bar apartado, muy apartado, porque, móvil en mano, tardamos casi una hora en encontrarnos con Duende.

Besos, abrazos, cañitas... ¡qué os voy a contar que no sepáis! Duende y su familia tuvieron la inmensa amabilidad en alojarnos en un piso que tienen en Sevilla. Y tras dejar los bultos, Duende nos llevó a su casa, donde vive. Allí estaba esperando Bruxanegra... y nos enseñaron unas fotos muy bonitas (no le he pedido permiso a nadie para publicar esto).

Foto de la comunión de Duende, hecha por Joker.

Luego, fuimos a cenar de tapitas (no recuerdo el nombre del bar) y nos llevaron a bailar salsa. Cubatitas fresquitos, un montón de gente con ganas de pasarlo bien. Bruxanegra nos dio una lección de baile. ¡Qué maravilla! No os podéis imaginar lo increiblemente bien que baila.

Ya a altas horas de la noche, fuimos a dar una vueltecita por Sevilla.

Y nos fuimos a dormir. Al día siguiente, sábado, con cara de sueño todos, Duende nos llevó a turistear un rato: el Parque de María Luisa, la Plaza de España...

Estatua dedicada a Gustavo Adolfo Bécquer en el Parque de María LuisaEstatua dedicada a Gustavo Adolfo Bécquer en el Parque de María Luisa.

Duende y yo mirando el mapa de Ciudad Real en la Plaza de España. En realidad la foto es para que veáis los culos tan bonitos que tenemos.


Y como no sólo vivimos viendo, nos fuimos a comer. ¿A dónde? Pues otra vez al "Azúcar de Cuba" que por la noche es para bailar y por el día para comer o cenar. Berenjenas, lagrimitas de pollo con guacamole... Nos cebamos cuales cerditos hambrientos.


El postre, cachitos de tartas variadas: tarta de chocolate negro, tarta de chocolate blanco, tarta de zanahoria, coco... Y no pudimos acabarlo...

Como un campeón, Duende se fue a trabajar y Joker y yo... a echarnos una siesta. Ya tarde, y con la baja de Bruxanegra, fuimos a echar unos billares los tres (Duende, Joker y yo) y nos fuimos a dormir. Al día siguiente, domingo, Duende tenía un día horroroso de trabajo y Bruxanegra nos llevó a conocer el restaurante de la familia de Duende. No tengo fotos, se nos olvidó la cámara, pero comimos como reyes, gambitas, pulpito y una "chuletita" de más de 1 kilo de carnecita. Y yo sabía que horas más tarde me iba a arrepentir, pero no pude con ella. La familia de Duende, él también incluido, tanto trabajo como tenían y fueron encantadores con nosotros. Y Bruxanegra nos ofreció un miniconcierto de gaita. Jolín, ¡Bruxanegra es una artistaza!

Y ya sólo quedó recoger el equipaje, tomar una cocacola rápida y coger el tren de vuelta. ¡Qué buen tiempo hacía en Sevilla! ¡Qué frío en La Mancha!

No os he contado una habilidad que tiene el Duende: es como Panorámix, hace unas pócimas mágicas que resucitan... Pero eso, lo tendréis que descubrir por vosotros mismos.

Sólo me queda dar las gracias en nombre de Joker y mío por las atenciones recibidas en Sevilla, por Duende, su familia y Bruxanegra. Muchos besos a todos. Y ésta es la crónica del bloguellón sevillano. Por muchas palabras y fotos que ponga, serán un pálido reflejo de lo bien que lo pasamos.

Aquí el enlace al post del BlogJokellón que ha hecho Duende...


lunes, 26 de noviembre de 2007

¡Hacia el oeste y más allá...!

No se puede negar que Erik Thorvaldsson era un hombre inquieto. Tuvo que huir de su país, Noruega, debido a "cierta matanza", como comentan los escritos. Así es que cogió su barco y se fue a Islandia, a construir un nuevo hogar. Pero allí las cosas no fueron como esperaba y por culpa de unos asesinatos (¡vaya genio!), fue de nuevo desterrado. Entonces, ¿a dónde ir?

Erik el Rojo. Imagen de Wikimedia Commons.Erik el Rojo

Al oeste de Noruega estaba Islandia, ¿y al oeste de Islandia? Se rumoreaba que había tierra. Pues allá fue. Y durante su exilio estuvo explorando ese nuevo oeste, misterioso y desconocido. En la costa este de la nueva tierra, la más cercana a Islandia, había hielo, condiciones muy extremas para la gente. Bordeando por el sur, descubrió en la costa oeste grandes zonas libres de hielo, donde podría prosperar una comunidad.

Y, acabado el período de tres años de destierro, volvió a Islandia y contó maravillas de una nueva tierra al oeste, que llamó Groenlandia, "Tierra verde", porque creía que con un bonito nombre atraería a colonos islandeses. Un nombre mucho más atractivo que Islandia, "Tierra del hielo". (Y creemos que el márketing es del siglo XX.)

El plan le funcionó y en el 985 d. C. salieron a la mar desde Islandia 25 embarcaciones, de las que llegaron 11 a tierras groenlandesas (del resto, algunos regresaron y otros se perdieron en el mar). Crearon dos asentamientos en las dos únicas zonas donde se podía cultivar y, durante los veranos, viajaban al norte para conseguir carne de foca y provisiones para el invierno siguiente.

Erik era el Jefe Principal, la mayor autoridad de aquella tierra, que llegó a albergar 3.000 almas. Cada año llegaban más gentes de Islandia, demasiado poblada. Pero en 1002, unos inmigrantes islandeses llevaron a Groenlandia una epidemia que diezmó la población, matando al propio Erik, el Rojo.

A pesar de la enfermedad, los asentamientos se recuperaron y siguieron viviendo allí, pero sólo hasta el siglo XV, hasta poco antes de la llegada de Cristóbal Colón a América, debido a los piratas, los ataques de los Inuit y a la Pequeña Edad de Hielo (período de varios siglos donde la temperatura en el Hemisferio Norte fue más baja).

A Erik le falló su intuición, porque podía haberse salvado, tal vez. Meses antes, su hijo Leif le invitó a ir con él más al oeste, a otra nueva tierra, pero, como cayó del caballo durante el camino lo consideró un mal presagio y decidió quedarse en Groenlandia.

Leif Erikson nació en Groenlandia en el 970. Y oyó a Bjarni Herjólfsson como contaba que, yendo a Groenlandia desde Islandia, buscando a su padre que se había marchado con Erik el Rojo, se había desviado a causa del viento y había visto una tierra verde poblada de árboles, muy diferente de como le habían dicho que era Groenlandia, llena de glaciares. Que la había bordeado varios días hasta que otra tempestad le había llevado más al norte y, al cabo de unos días en alta mar, había vuelto a ver tierra y desembarcó, casualmente, cerca de la casa de su padre.

Leif, tomando como referencia el relato de Bjarni, se hizo a la mar en el año 1000 y llegó a esa tierra verde a la que llamó Vinland, abundante en salmones y pastizales, donde tuvo que pasar el invierno, porque era imposible viajar hasta la llegada de la estación cálida. Posteriormente, estableció una pequeña colonia, a la que llamó Leifbundir, con su hermano Thorvald, su hermana y su mujer.

Pero la vida no les fue muy bien con los habitantes de la región. Tuvieron una visita de 9 nativos, de los que mataron a 8 y uno escapó, volviendo poco después con más nativos que atacaron el asentamiento. Murieron tanto de una parte (Thorvald, el hermano) como de otra. A pesar de esto, pudieron tiempo después establecer una mínimas relaciones comerciales entre los vikingos y los nativos (leche, tejidos, pieles). Esa paz duró algún tiempo, hasta que otro nativo fue asesinado por intentar robar un arma y los vikingos fueron atacados de nuevo. Leifbundir y sus habitantes volvieron a ganar la escarmuza, pero consideraron que, sin apoyo militar, la supervivencia se tornaba muy difícil y abandonaron la aldea de Leifbundir y la tierra de Vinland para siempre.



Toda la historia de Leif Erikson se consideraba una leyenda, un cuento, una ilusión, porque en realidad habla del descubrimiento y establecimiento de europeos en América unos 500 años de la llegada de Cristóbal Colón. Y no se había encontrado ninguna evidencia de restos vikingos en América del Norte. Sí que se consideraba probada la colonización de Groenlandia por Erik el Rojo, supongo porque habrían descubierto los asentamientos y restos arqueológicos vikingos. Tanto la historia de Erik como la de su hijo Leif forman parte de las sagas nórdicas (escritos medievales de leyendas o relatos antiguos), concretamente la Saga de Erik el Rojo.

Estatua de Leif Erikson ante la iglesia llamada Hallgrímskirkja, en Reikjavik, Islandia.Estatua de Leif Erikson ante la iglesia llamada Hallgrímskirkja, en Reikjavik, Islandia.

Hasta que, en 1961 tuvieron que revisar las antiguas leyendas, porque encontraron, en la zona llamada L'Anse aux Meadows, restos arqueológicos de 8 edificios vikingos (tres dormitorios, una carpintería, una forja y tres almacenes), es decir, la aldea vikinga de Leifbundir, en la isla de Terranova, que como Vinland la había bautizado Leif Erikson. La aldea fue catalogada en 1978 como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Exterior de cabañas reconstruidas en L'Anse aux Meadows. Imagen de Wikimedia Commons.Exterior de cabañas reconstruidas en L'Anse aux Meadows

Tras el abandono de Leifbundir, los contactos entre Groenlandia y América se redujeron a la recolección de madera y hierro por los vikingos en Markland, la costa de la isla Labrador, descubierta también por Leif.


jueves, 22 de noviembre de 2007

Los Reyes

Mañana no podré postear, así que hoy os dejo el vídeo que tenía pensado poner. Este vídeo lo conocí en su época y era tan... raro que me gustaba un montón. Y volví a verlo hace poco y pensé en que os gustaría verlo. Creo que sobran las presentaciones, los resúmenes y buscar biografía o algo por el estilo. ¡A disfrutar!

Innuendo - Queen







Como algunos sabréis, este fin de semana estaré de bloguellón en Sevilla con Bruxanegra, Duende y Joker. Así es que disfrutad del fin de semana.





Nos leemos el lunes.


miércoles, 21 de noviembre de 2007

Gigante con pies de barro

Siglo XVI. Barrio judío de Praga.

El rabino Loew pensaba en alguien para que le ayudara en la sinagoga y que defendiera a los habitantes del gueto de los ataques antisemitas que sufrían.

El rabino era un gran erudito. Conocía, por supuesto, perfectamente el Talmud y la Cábala, era matemático y astrónomo. Estaba tan cercano a Dios que adquirió algo de su sabiduría y poder. Y dicen que también era un gran mago, que, una vez, a petición del emperador Rodolfo II, hizo aparecer a Abraham, a Isaac y a Jacob y sus hijos, asombrando y atemorizando a los presentes.

Ante su problema de encontrar a un ayudante, optó por utilizar su magia. Hizo un gran muñeco con barro de la orilla del río Moldava. Realizó los rituales necesarios y pronunció los conjuros acertados. La criatura , el Golem, empezó a vivir. Tenía en su frente grabada la palabra Emet 'verdad', que animaba su cuerpo. Los días de Shabat, el rabino borraba la primera letra de la palabra de la frente del Golem, quedando met 'muerte', lo que lo paralizaba y volvía a ser lo que era, un enorme muñeco de barro.

El Golem no necesitaba comer, beber o descansar. Realizaba las tareas más fatigosas sin acusar en ningún momento cansancio. Pero no era inteligente y había que tener cuidado al darle las órdenes, porque las interpretaba literalmente. La esposa del rabino le mandó que fuera al río a sacar agua. No concretó que llenara unos cubos y se los trajera, porque el Golem sacó y sacó agua hasta que inundó la ciudad. No en vano, la palabra Golem viene de gelem 'materia en bruto' en hebreo antiguo. Actualmente, Golem alude a una persona sin cerebro o fácilmente manipulable.

Tal vez fue culpa del rabino, que se olvidó un Shabat de borrar la E de la frente de la criatura, o tal vez el Golem, fuerte y sin cerebro, se descontroló tanto que empezó a matar personas y a atemorizar a los habitantes de Praga. Lo cierto es que los habitantes del barrio pidieron al rabino Loew que destruyera al Golem y el rabino se mostró de acuerdo. Borró la letra y la criatura, ya inanimada, fue llevada al desván de la sinagoga, donde, se dice, acabó transformándose en polvo.

Reproducción del Golem de Praga. Imagen de Wikimedia Commons.Reproducción del Golem de Praga. Imagen de Wikimedia Commons.



Fuentes: Leí algo de la leyenda del Golem en una novela, pero ni me acuerdo cuál era, hace ya muchos años. Para este post, he utilizado la Wikipedia y un artículo sobre el rabino Loew de la página "Radio Praga". He de decir que se describen varias formas de animar a un Golem. Además de la palabra Emet en la frente, también podía ser poner una tablilla de arcilla o trocito de pergamino (shem) bajo su lengua con una inscripción mágica que contenía el nombre de Yaveh. Podía ser creado por personas cercanas a Dios y siempre es una criatura carente de alma, sólo un reflejo simple y tosco de la creación de Adán.

También he oído la expresión "gigante con pies de barro" para referirse a algo que ha crecido mucho pero que su base es débil o que tiene un secreto que lo hace muy vulnerable.

El Golem puede asociarse a Frankenstein y a los robots y autómatas. Es una criatura con mucha literatura, cine y televisión. De hecho, sale en un capítulo de Los Simpsons y en Expediente X (véase final del artículo de la Wikipedia). Jorge Luis Borges hizo un poema titulado "El Golem", donde habla de la criatura y de los sentimientos de su creador. El director, guionista y actor Paul Weneger hizo tres películas sobre este mito: "Der Golem" (El Golem) en 1915, "Der Golem und die Tänzerin" (El Golem y la bailarina) en 1917 y "Der Golem, wie er in die Welt kam" (El Golem, cómo vino al mundo) en 1920.


lunes, 19 de noviembre de 2007

Un mensaje

El gran Jefe de Washington nos envía un mensaje para hacernos saber que desea comprar nuestra tierra. También nos manda palabras de hermandad y de buena voluntad. Agradecemos el detalle, pues sabemos que no necesita de nuestra amistad. Pero vamos a considerar su oferta, porque también sabemos de sobra que, de no hacerlo así, quizá el hombre blanco nos arrebate la tierra con sus armas de fuego.

Pero... ¿quién puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra?. Esa idea es para nosotros extraña. Ni el frescor del aire, ni el brillo del agua son nuestros. ¿Cómo podría alguien comprarlos?. Aún así, trataremos de tomar una decisión.

Mis palabras son como las estrellas: eternas, nunca se extinguen. Tenéis que saber que cada trozo de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada aguja de un abeto, cada playa de arena, cada niebla en la profundidad de los bosques, cada claro entre los árboles, cada insecto que zumba, es sagrado para el pensar y sentir de mi pueblo. La savia que sube por los árboles es sagrada experiencia y memoria de mi gente.

Los muertos de los blancos olvidan la tierra en que nacieron cuando desaparecen para vagar por las estrellas. Los nuestros, en cambio, nunca se alejan de la tierra, pues es la madre de todos nosotros. Somos una parte de ella, y la flor perfumada, el ciervo, el caballo, el águila majestuosa, son nuestros hermanos. Las escarpadas montañas, los prados húmedos, el cuerpo sudoroso del potro y el hombre..., todos pertenecen a la misma familia.

Por eso, cuando el Gran Jefe de Washington nos envió el recado de que quería comprar nuestra tierra, exigía demasiado de nosotros. El Gran Jefe nos quiere hacer saber que pretende darnos un lugar donde vivir tranquilos. Él sería nuestro padre, y nosotros seríamos sus hijos. ¿Pero eso será posible algún día?. Dios debe amar a vuestro pueblo y abandonado a sus hijos rojos.

Él ha enviado máquinas para ayudar al hombre blanco en su trabajo, y con ellas se construyen grandes poblados. Él hace que vuestra gente sea, día a día, más numerosa. Pronto invadiréis la tierra, como ríos que se desbordan desde las gargantas montañosas, como una inesperada lluvia. Mi pueblo, sin embargo, es como una corriente desbordada, pero sin retorno. No, nosotros somos razas diferentes. Nuestros hijos y los vuestros no juegan juntos, y vuestros ancianos y los míos no cuentan las mismas historias. Dios os es favorable, y nosotros nos sentimos huérfanos. Aun así, meditaremos sobre vuestra oferta de comprarnos la tierra. No será fácil, porque esta tierra es sagrada para nosotros.

Nos sentimos alegres en estos bosques. Ignoro el por qué, pero nuestra forma de vivir es diferente a la vuestra. El agua cristalina, que corre por los arroyos y los ríos no es sólo agua, es también la sangre de nuestros antepasados. Si os la vendiéramos tendríais que recordar que es sagrada, y enseñarlo así a vuestros hijos. De hecho, los ríos son nuestros hermanos. Nos libran de la sed, arrastran nuestras canoas y nos procuran alimento. Cada imagen que reflejan las claras aguas de los lagos son el recuerdo de los hechos que ocurrieron y la memoria de mis gentes. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.

Así es, Padre Blanco de Washington: los ríos son nuestros hermanos. Si os vendemos nuestra tierra, tendréis que recordar y enseñar a vuestros hijos que los ríos son nuestros hermanos -y en adelante, los vuestros- y tratarlos con el mismo cariño que se trata a un hermano. Es evidente que el hombre blanco no entiende nuestra manera de ser. Le es indiferente una tierra que otra porque no la ve como a una hermana, sino como a una enemiga. Cuando ya la ha hecho suya, la desprecia y la abandona. Deja atrás la tumba de sus padres sin importarle. Saquea la tierra de sus hijos y le es indiferente. Trata a su madre -la Tierra- y a su hermano -el firmamento- como a objetos que se compran, se usan y se venden como ovejas o cuentas de colores. Hambriento, el hombre blanco acabará tragándose la tierra, no dejando tras de sí más que un desierto.

Mi gente siempre se ha apartado del ambicioso hombre blanco, igual que la niebla matinal en los montes cede ante el sol naciente. Pero las cenizas de nuestros antepasados, sus tumbas, son tierra santa y por eso estas colinas, estos árboles, esta parte del mundo, nos es sagrado. No sé, pero nuestra forma de ser es muy diferente de la vuestra. Quizás sea porque soy lo que vosotros llamáis "un salvaje" y, por eso, no entiendo nada.

La vista de vuestras ciudades hiere los ojos de mi gente. Quizá porque el piel roja es un salvaje y no lo comprende. No hay silencio alguno en las ciudades de los blancos, no hay ningún lugar donde se pueda oír crecer las hojas en primavera y el zumbido de los insectos. No hay un solo sitio tranquilo en las ciudades del hombre blanco. Ningún lugar desde el que poder escuchar en primavera el brote de las hojas o el revolotear de un insecto. Tal vez sea porque soy lo que llamáis "un salvaje" y no comprenda algunas cosas... El ruido de vuestras ciudades es un insulto para el oído de mi gente y yo me pregunto: ¿qué clase de vida tiene el hombre que no es capaz de escuchar el grito solitario de la garza o el diálogo nocturno de las ranas en un estanque?.

Mi pueblo puede sentir el suave susurro del viento sobre la superficie del lago, el olor del aire limpio por el rocío de la mañana y perfumado al mediodía por el aroma de los pinos. El aire es de gran valor para nosotros, pues todas las cosas participan del mismo aliento: el animal, el árbol, el hombre, todos. El hombre blanco parece no dar importancia al aire que respira, a semejanza de un hombre muerto desde hace varios días, embotado por su propio hedor. Pero, si os vendemos nuestra tierra, no olvidéis que tenemos el aire en gran estima, que el aire comparte su espíritu con la vida entera. El viento dio a nuestros padres el primer aliento, y recibirá el último. Y el viento también insuflará la vida a nuestros hijos. Y si os vendiéramos nuestra tierra, tendríais que cuidar el aire como un tesoro y cuidar la tierra como un lugar donde también el hombre blanco sepa que el viento sopla suavemente sobre la hierba en la pradera.

Cuando el último de entre mi gente haya desaparecido, cuando su sombra no sea más que un recuerdo en esta tierra -aún entonces- estas riberas y estos bosques estarán poblados por el espíritu de mi pueblo, porque nosotros amamos este paisaje del mismo modo que el niño ama los latidos del corazón de su madre.

Si decidiese aceptar vuestra oferta, tendría que poneros una condición: que el hombre blanco considere a los animales de estas tierras como hermanos. Soy lo que llamáis "un salvaje" y no comprendo vuestro modo de vida, pero he visto miles de búfalos muertos, pudriéndose al sol en la pradera. Muertos a tiros, sin sentido, desde el caballo de hierro. Yo soy un salvaje y no puedo comprender cómo una máquina humeante puede importar más que el búfalo, al que sólo matamos para sobrevivir. ¿Qué es el hombre sin animales? Si todos los animales desaparecieran el hombre también moriría en la soledad de su espíritu. Lo que le suceda a los animales tarde o temprano le sucederá también al hombre. Todas las cosas están estrechamente unidas.

Debéis enseñar a vuestros hijos lo que nosotros hemos enseñado a los nuestros: que la Tierra es su madre. Lo que le ocurre a la Tierra también le ocurre a los hijos de la Tierra. Si los hombres escupen en el suelo, se escupen a sí mismos.

Nosotros sabemos que la Tierra no pertenece al hombre, que es el hombre el que pertenece a la Tierra. Lo sabemos muy bien, todo está unido entre sí, como la sangre que une a una misma familia. El hombre no creó la trama de la vida, es sólo una fibra de la misma. Lo que haga con ese ese tejido, se lo hace a sí mismo. No, el día y la noche no pueden vivir juntos.

Tenéis que enseñar a vuestros hijos que el suelo que está bajo sus pies contiene las cenizas de los nuestros. Para que respeten la tierra, contadles que la tierra contiene las almas de nuestros antepasados. Nuestros muertos siguen viviendo entre las dulces aguas de los ríos, y regresan, de nuevo, con cada suave paso de la primavera, y sus almas van con el viento que sopla, rizando la superficie del lago.

Consideramos la posibilidad de que el hombre blanco nos compre nuestra tierra. Pero mi pueblo pregunta: ¿qué es lo que quiere el hombre blanco? ¿Cómo se puede comprar el Cielo, o el calor de la tierra, o la velocidad del antílope? ¿Cómo vamos a vender todo esto y cómo vais a poder comprarlo? ¿Acaso podréis hacer con la tierra lo que queráis, sólo porque firmemos un pedazo de papel y se lo entreguemos al hombre blanco? Si nosotros no poseemos el frescor del aire, ni el resplandor del agua, ¿cómo vais a poder comprarlo? ¿Es que, acaso, podéis comprar los búfalos cuando ya hayáis matado al último? Consideraremos la oferta. Sabemos que si no os la vendemos vendrá el hombre blanco y se apoderará de nuestra tierra.

Sabemos una cosa que, tal vez, el hombre blanco descubra algún día: nuestro Dios es vuestro Dios. Podéis pensar que ahora Él os pertenece, de igual manera que hoy deseáis que nuestras tierras sean vuestras. Pero no es así. Él es el Dios de todos los hombres y su amparo alcanza por igual a mi gente y a la vuestra.

Consideraremos vuestra oferta de que vayamos a una reserva. Queremos vivir aparte y en paz. No importa dónde pasemos el resto de nuestros días. Nuestros hijos verán a sus padres sumisos y vencidos. Nuestros guerreros estarán avergonzados. Después de la derrota pasarán sus días en la holganza, y envenenarán sus cuerpos entre comida y alcohol. No importa dónde pasemos el resto de nuestros días. No quedan ya muchos. Sólo algunas horas -un par de inviernos- y no quedará ningún hijo de la gran estirpe que en otros tiempos vivió en esta tierra, y que ahora en pequeños grupos viven dispersos por el bosque, para gemir sobre las tumbas de su pueblo. Un pueblo que en otros tiempos fue tan poderoso y tan lleno de esperanza como el vuestro.

Pero, ¿por qué entristecerse por la desaparición de una nación? Las naciones están hechas por hombres. Es así. Los hombres aparecen y desaparecen como las olas del mar. Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios pasea y habla con él de amigo a amigo, queda exento del destino común de las cosas. Después de todo, quizás seamos hermanos. Ya veremos...

También los blancos desaparecerán, y quizá antes que otras estirpes. Continuad contaminando y corrompiendo vuestro lecho y cualquier noche moriréis ahogados en vuestra propia suciedad. Eso sí, caminaréis hacia la extinción rodeados de gloria y espoleados por la creencia en un Dios que os da poder sobre la Tierra y sobre los demás hombres. Cuando todos los búfalos se hayan ido, los caballos salvajes hayan sido domados, el rincón más secreto del bosque invadido por el ruido de la multitud, y la visión de las colinas esté manchada por los alambres parlantes, cuando desaparezca la espesura y el águila se extinga, habrá que decir adiós al caballo veloz y a la caza.

Será el final de la vida y el comienzo de otra. Por algún motivo que se me escapa, Dios os concedió el dominio sobre los animales, los bosques y los pieles rojas. Quizá podríamos comprenderlo si supiésemos qué es lo que sueña el hombre blanco, qué ideales ofrece a los hijos en las largas noches de invierno, y qué visiones bullen en su imaginación, hacia las que tienden el día de mañana.

Pero nosotros somos "salvajes". Los sueños del hombre blanco nos están vedados. Y porque nos están ocultos, nosotros vamos a seguir nuestro propio camino. Pues, ante todo, estimamos el derecho que tiene cada ser humano a vivir tal como desea, aunque sea de modo muy diverso al de sus hermanos. No es mucho lo que nos une.

Consideraremos vuestra oferta... Si aceptamos es sólo por asegurarnos la reserva que habéis prometido. Quizá, allí podamos acabar los pocos días que nos quedan, viviendo a vuestra manera. Cuando el último piel roja de esta tierra desaparezca y su recuerdo sea solamente la sombra de una nube sobre la pradera, todavía estará vivo el espíritu de mis antepasados en estas orillas y estos bosques. Pues ellos amaban esta tierra, como ama el recién nacido el latido del corazón de su madre. Si os llegáramos a vender nuestra tierra, amadla -como nosotros la hemos amado-. Cuidad de ella -como nosotros la cuidamos- y conservad el recuerdo de esta tierra tal como os la entregamos.

¿Dónde está el bosque espeso? Desapareció. ¿Qué ha sido del águila? Desapareció.

Así se acaba la vida y sólo nos queda el recurso de intentar sobrevivir.

Mensaje del Gran Jefe Indio Seattle al Presidente de EE. UU. (1854), sacado de esta página.



El Jefe Indio Noah Seattle nació alrededor del año 1786. Vivía en la zona que corresponde actualmente con el estado de Washington, en EE. UU. Era el líder de las tribus Suquamish y Duwamish, pueblos que vivían de la pesca en los preciosos ríos y lagos de su tierra.

El Jefe Seattle fue un gran guerrero, defendiendo a los suyos de los ataques invasores de otras tribus amerindias. Era un gran orador e imponía con su altura, 1'82 metros, más alto que el resto de sus congéneres. Su primera esposa murió en el parto de su primera hija y luego volvió a casarse, teniendo más hijos e hijas. A la muerte de uno de sus hijos, se convirtió al catolicismo, hecho que se supone que ocurrió sobre el 1848. Desde el principio, intentó vivir en paz con el hombre blanco y siempre buscó la cooperación entre los dos pueblos. Como jefe, tuvo que negociar la venta de las tierras de sus antepasados, tomando decisiones que no fueron siempre bien vistas entre los suyos. Le tocó vivir una época difícil y algunos le tacharon de cobarde y traidor. Supo ver el poco margen que tenía su forma de vida frente a los colonos blancos y se retiró a una reserva con los suyos, supongo que en el fondo para minimizar los daños.

En 1954, durante las negociaciones con el Gobernador Territorial Isaac Stevens, pronunció un discurso en el que confirmaba la venta de las tierras de los indígenas, conocido como "Respuesta del Jefe Seattle". Fue media hora de intervención hecha en su idioma lushootseed (no sabía inglés). Lo que dijo ese día, quedó para los presentes que conocían el idioma. El discurso se tradujo al Chinook (no se sabe si íntegramente o sólo una parte), y, luego por otro traductor, al inglés. Este discurso fue mencionado por el Dr. Henry A. Smith, que hizo un artículo para el Seattle Sunday Star en 1887 (33 años después). Cierto es que el Dr. Smith estuvo presente cuando el Jefe Seattle dió el discurso, pero también es cierto que el Dr. Smith no conocía el idioma del jefe Seattle y dijo que había hecho el artículo según sus notas. De hecho, esta "transcripción" tiene el lenguaje retórico que utilizaba el Dr. Smith.

Posteriormente, alrededor de 1960, William Arrowsmith, profesor universitario y traductor, hizo una segunda versión más moderna, en lenguaje contemporáneo.

Una tercera versión empezó a circular a finales de los años 1970, alejada ya mucho del original, que fue hecha por el guionista Ted Perry para una película ecologista titulada "Home", en la que se habla del Jefe Seattle como un visionario ecologista. Esta versión del discurso se ha hecho muy conocida entre los movimientos ecologistas y transforma el discurso en "Carta al Presidente de los Estados Unidos". El Jefe Seattle no sabía escribir.

Y, por último, hay una última versión que circula actualmente que es una simplificación de la versión de Ted Perry.

Con tantas versiones modificadas, poco quedará ya de las verdaderas palabras del Jefe Seattle. Desde luego, no hay que negar la belleza que se le ha impreso a sus palabras y que, sin duda, pretenden concienciarnos de la degradación que el progreso produce en la naturaleza. Es un buen fin. Pero no puedo dejar de pensar que se produjo una manipulación a sus palabras, palabras que hablaban calmadamente de la derrota y la claudicación ante el hombre blanco de una forma de vida, de una forma de entender la existencia.

A la ciudad de Seattle, la más poblada del estado de Washington, se le dió el nombre en honor del Gran Jefe Noah Seattle, por recomendación de uno de sus fundadores, David Swinson Maynard, amigo personal de éste.

Estatua dedicada al Gran Jefe Seattle en una fuente de una plaza de Seattle.

Por si os apetece comparar, aquí os dejo las versiones, ordenadas cronológicamente, que he encontrado en Internet.

Primera versión, hecha por el Dr. Henry Smith. Aquí, en inglés.

Segunda versión, hecha por el profesor William Arrowsmith.

Tercera versión, hecha por el guionista Ted Perry para la película "Home". Es la que ilustra este post. Se dirige al Gran Jefe de Washington.

Cuarta versión, modificación de la tercera versión. Está dirigida al Presidente en Washington.



Fuentes: La "carta" la conocí a través de alguien que me pidió que buscara información sobre ella, hace unos 2 ó 3 años. Esa persona la había conocido en un curso de monitores medioambientales. Tirando del hilo, descubrí la historia. Para el artículo, he utilizado la Wikipedia, una página de donde he sacado los enlaces a las dos primeras versiones y otra en inglés que me ha ayudado a organizarme en cuestión de cronología de versiones.

Para rematar, no quiero dejar de poner algunas fotografías de la tierra donde vivía el Gran Jefe Noah Seattle. Todas las fotografías (las de antes y las de ahora) son de Wikimedia Commons.

Lago Virgin



Lago Quinault



El Monte Rainier reflejado en el Lago Reflection