jueves, 27 de septiembre de 2007

¿Cómo acaba el cuento?

Érase una vez una niña muy bonita. Su madre le había hecho una preciosa capa roja y la muchachita la llevaba tan a menudo que todo el mundo la llamaba Caperucita Roja.

Un día, su madre le pidió que llevase unos pasteles a su Abuelita que vivía al otro lado del bosque, recomendándole que no se entretuviese por el camino, pues cruzar el bosque era muy peligroso, porque siempre andaba acechando por allí el lobo.

Caperucita Roja recogió la cesta con pasteles, mantequilla y miel y se puso en camino. La niña tenía que atravesar el bosque para llegar a casa de la Abuelita, pero no le daba miedo porque allí siempre se encontraba con muchos amigos: los pájaros, las ardillas...

De repente vio al lobo, que era enorme, delante de ella.

- ¿A dónde vas, niña? - le preguntó el lobo con su voz ronca.

- A casa de mi Abuelita - le dijo Caperucita.

- No está lejos - pensó el lobo para sí, dándose media vuelta.

Caperucita puso su cesta en la hierba y se entretuvo cogiendo flores. "El lobo se ha ido, no tengo nada que temer"-pensó.- "La Abuelita se pondrá muy contenta cuando le lleve un hermoso ramo de flores además de los pasteles."

Mientras tanto, el lobo malvado y feroz corrió a casa de la Abuelita, llamó suavemente a la puerta y la anciana le abrió pensando que era Caperucita.

El lobo devoró a la Abuelita y se puso el gorro rosa de la desdichada, se metió en la cama y cerró los ojos. No tuvo que esperar mucho, pues Caperucita Roja llegó enseguida, toda contenta. La niña se acercó a la cama y vio que su abuela estaba muy cambiada...Caperucita Roja. Fleury-François Richard (1777-1852). Museo del Louvre.

Os sonará el cuento. Y seguro que sois capaces de terminarlo sin ningún esfuerzo, pero... ¿cómo lo terminaríais?

El cuento de "Caperucita Roja" es un antiguo cuento de tradición oral, que ha sufrido modificaciones, adaptaciones, revisiones, edulcoraciones a través de los siglos. En principio, no fue el agradable y bonito cuento que conocemos ahora...

Final número 1: Originalmente, antes de que fuera escrito, antes de que el Lobo Feroz se comiera a Caperucita, éste le decía que cenara algo. Caperucita, obediente, come la carne y bebe un poquito de vino que le ofrece la "Abuelita". Extrañada, pregunta que son esas cosas blancas que hay en la carne y la "Abuelita" la tranquiliza, diciéndole que son alubias. En realidad, lo que Caperucita está comiendo es la carne de la Abuelita, las alubias son sus dientes y el vino es... su sangre. Esta versión del cuento, desde luego, no es nada amable. El final del todo es que el lobo se come a la niña y listo. No hay leñador, no hay salvación posible. Los cuentos pretendían ser moralizantes y una niña tontita que se adentra en el bosque, dejando la seguridad del pueblo, siempre acabará mal.

Final número 2: Existe otra tradición oral, esta vez italiana. La extensión territorial del cuento en su tradición oral fue la región del Tirol, norte de los Alpes y la región del Loira, es decir, ha sido compartido por alemanes, italianos y franceses. En la versión italiana, con una idiosincrasia diferente de la alemana, Caperucita descubre el juego del lobo y soluciona ella misma el problema, liberando a la Abuelita, sin varón leñador forzudo de por medio.

Final número 3: Ya llegamos a la primera versión escrita del cuento, la de Charles Perrault. Esta versión procede directamente de la versión "gore" del cuento. Perrault elimina la historia del canibalismo y le añade moraleja al cuento. Acaba de la misma manera: el lobo se come a Caperucita y listo. La moraleja que añade al cuento es la siguiente: (traducida directamente del original francés de Perrault por mí; cualquier error de traducción sólo atribuible a quien suscribe estas líneas).

Vemos aquí que los jóvenes, sobre todo las jóvenes bonitas, atractivas y gentiles, hacen muy mal en escuchar a toda suerte de gentes, y que no es cosa extraña, si es tanto [el caso que se hace a gente desconocida] que el Lobo come. Digo el Lobo, pero todos los Lobos no son de la misma apariencia; puede ser de un humor amable, sin ruido, sin aspereza, sin furia, quienes privados, complacientes y dulces, persiguen a las jóvenes señoritas, hasta dentro de sus casas, hasta los callejones; pero ¡qué pena! de quien no sabe que esos dulces Lobos, de todos son los más peligrosos.

Final número 4: Ahora llegamos a la versión más conocida, la de los Hermanos Grimm, que se basan en el cuento escrito por Perrault, en la versión oral de una joven de buena educación y en una versión escrita en 1800 por el autor Ludwig Tieck, en la que se introduce la figura del leñador, que salva a la niña y a su abuelita. Caperucita aprende la lección tras ser salvada de la tripa del Lobo, y no vuelve a hablar con lobos desconocidos en el bosque. Así, los Grimm hacen la primera versión con final feliz que entronca directamente con la tradición alemana y francesa.

Final número 5: Los hermanos Grimm también conocieron la versión italiana, con lo que hicieron un final alternativo, heredero directamente de esta tradición, que tuvo mucha menos repercusión. En ella, la abuelita, autosuficiente y valiente (no me resulta difícil imaginarme a una Mamma italiana dándole guantazos al Lobo Feroz), se salva y salva a su nieta.Caperucita Roja (1883) de Albert Anker (1831-1910). Wikimedia Commons



Fuentes: Caperucita Roja (Wikipedia española), Le Petit Chaperon Rouge (Wikipédia francesa), Le Petit Chaperon Rouge de Charles Perrault, Le Petit Chaperon Rouge de Jacob y Wilhelm Grimm y Caperucita Roja de Charles Perrault, con traducción de Teodoro Baró. Los textos son todos de Wikisource, la biblioteca de la fundación Wikimedia.

En realidad, la entrada quería que tratara sobre la polémica sobre la "paternidad" del cuento de Caperucita Roja. Durante siglos, tanto alemanes como italianos se adjudicaron el origen del cuento. Según oí en la radio, tras estudios concienzudos, se había concluido que el cuento se había empezado en Italia, lo que los alemanes habían aceptado de buen grado. Al fin y al cabo, la versión más conocida es alemana. Supongo que pensaron un cuento no es de donde nace, sino de donde pace. Con lo que la primera versión es la que tiene el final número 2.


14 comentarios:

donde duende??? dijo...

ok¡¡¡¡levantemos la perdiz por si alguien se apunta¡¡¡¡jajajjaja... y por alojamiento...NO PROBLEM¡¡¡¡que 4 todavia caben en el piso comodamente¡¡¡¡jajajajja...

Esta mañana te quise dejar un comentario y ultimamnete lo de los comentarios me esta dando problemas¡¡¡¡te lo digo por si acaso a otros les da lo mismo y asi que alguien deduzca que pasa,no?


Besitos¡¡¡y a levantar la perdiz para venirse a Sevilla¡¡¡¡

Igrein dijo...

Joer... como estamos últimamente... yo de bajón y tu enseñándome a sirenas maléficas, a pájaros con cabezas de mujer y ahora una niña que se come a su abuela... que jasco que me ha dado lo de los dientes... Puaj!!!!!


Un beso.

joker dijo...

Mmm... y no está escrito el final número 1? es que con un poco de lírica se lo paso como guión a Tarantino y lo flipamos todos.

Vaya si me conoces ;)
Un beresazo.

Bloggesa dijo...

Duende, mañana o pasado pongo anuncio oficial en el blog. Así, quien quiera, que se apunte.

Igrein, que la engaña el Lobo Feroz. De todas formas, si te ha dado asco, era lo que pretendía. Me ha salido bien... ¡yupiiii! XDDDD. Un besazo (sin dientes).

Joker, ya sabía yo que te iba a molar, por eso he puesto el lindo pasaje de las alubias que tanto le ha gustado a Igrein. Otro bereso, guapo.

susana dijo...

que se apunte a que? jejje que perdida toi...por cierto, este cuento es de los pocos que no me gustan...siempre q se lo cuento a mis hijos, lo modifico...besitos nena, su

Bloggesa dijo...

Suuuu, guapa, apuntarse a un superbloguellón en Sevilla. El fin de semana del 24-25 de Noviembre. ¡Fiesta, fiesta!

gotomax dijo...

Abuelita abuelita, ¿me dejas la VISA para ir al centro mail?

La abuelita-lobo desconcertada sacó su monedero y buscó la tarjeta. Cuando se la entregaba caperucita se percató de lo velluda que era esa mano, pero no dijo nada.

Salió de la casa y pidió un taxi, estaba cansada de andar por ese bosque y el ojo de pollo le estaba matando.

-Taxista, al centro.
-Abdubaliji suleicuan (dijo el taxista pakistaní en perfecto castellano de Móstoles)

Al rato caperucita observó que el taxista tomaba un camino que no conducía al centro, sino que se adentraba en el bosque. Detuvo el coche en un claro y sonriendo le dijo:
-wualaham undrugi salemon

Caperucita dijo que eso ni cobrando, trató de salir del taxi pero el muy cabrón tenía anuladas las manecillas y nada pudo hacer.

El taxista insistió, sacó el parchís y sin inmutarse agitó el dado y sacó un seis.
-Salgo yo (dijo en pakistanés)

Caperucita resignada lanzó su dado con rabia. Un seis, jejejeje, te vas a enterar taxista de las narices.

La partida duró unas dos horas, que si te como yo, que si ahora me comes tú a mi...a las dos semanas caperucita llevaba un traje precioso, diseño en exclusiva de Vittorio y Luchino o cómo coñ... se escriba (Víctor y Lucas para los amigos). La abuelita llevaba las arras, el cazador hizo de padrino y la mamá cabrita y sus seis cabritillos sostenían el velo.

La carroza tirada por los tres cerditos estaba a punto a la puerta de la iglesia. Mientras tanto lancanieves repartía rayas de coca entre los asistentes, los siete enanitos tiraban arroz a los pies de los novios a pesar de sus esfuerzos por tirarlo bien alto, cosas de no comer bien de pequeñitos, que ya lo decía mamá tontos...

¿Y el lobo? Pues en casa de la abuelita de okupa. Se ha dejado cresta, lleva piercings hasta en el rabo y bebe vino de tetra-brik. Definitivamente salió ganando, las abuelitas crudas son indigestas y caperucita por muy roja que sea ha acabado en boda burguesa.

Un saludo desde la quinta galería. Mandar tabaco que aquí no hay estanco.

Bloggesa dijo...

Goto, ¡qué regalo tan bonito! Muchas gracias, guapetón. Tal vez Caperucita debería haberle encargado el traje al Sastrecillo Valiente. Dicen que tiene unos diseños alucinantes y que son muy asequibles.

Dime qué marca de puros quieres, que te los mando en el zurrón del Gato con Botas, que sabes que llega siempre el primero. Un besote.

Un besote.

LE MOSQUITO dijo...

Como la entrada de hoy no me carga bien, aprovecho esta para dejar mi comentario:
Evocadoras canciones las que nos cuelgas, Bloggesa. Aprovecha las pinzas y cuelga también a Gotomax, que como no le seques bien, te seca a ti el blog.
¡Lo que me he podido rillir!
Gracias.
:)

Bloggesa dijo...

Señor Mosquito, que creo que me habrá pillado acabando de maquillar la entrada y, tal vez, por eso no la veía bien.

De Don Goto, como de todos los que comentan, no me puedo ni quejar, que sois todos unas mentes despiertas que dan brillo y esplendor.

Un beso, Mosquito.

LE MOSQUITO dijo...

Gracias, Bloggesa.
:)
Ahora ya me ha cargado todo, incluso el texto de esta entrada, que no había podido leer.

Hace años escribí una adaptación para títeres de guante de "Le Petit Chaperon Rouge"; más tarde la re-escribí para actores de carne y güesos, y la historia, tantas veces versionada, da para mucho.
En "mi" caso, "Fieri" (El Lobo Feroz") intentaba colarse en casa de La Abuelita argumentando ser el butanero. Lástima que La Abuelita usase sólo energía eléctrica a base de placas solares... Se trataba de una versión con pretensiones didácticas, y la verdad es que, en buena parte, se consiguieron. En otra buena parte, el público infantil lo pasó pipa.

Bloggesa dijo...

Señor Mosquito, ¡asombrádome ha con su vena teatral!

El público infantil, sin lugar a dudas, es el más exigente, pero cuando le gusta algo, es de verdad. Se cortan bien poco los chavales.

Enhorabuena por su éxito, caballero.

Tale dijo...

jajaja

Me has hecho recordar cuando mis hijas eran muy pequeñas, acostumbraba a leerles cuentos (incluido este).

Y cuando, en efecto, para gamberrear un poco me inventaba una variación de la historia (el lobo se come a los tres cerditos, o al cazador de caperucita), las protestas infantiles eran airadas.

Y es que no se me había ocurrido que eso podía venir de antiguo

Bloggesa dijo...

Pues menos mal que no conocías la versión gore, hubieras provocado terrores infantiles.
Los tres cerditos tenían visión de futuro: la mejor inversión, el ladrillo.
Un beso.