Cuando los dioses quieren castigarnos...
Por ser la más importante, Apolo dijo que le concedería un gran deseo.
La Sibila cogió un puñado de arena entre sus manos y pidió vivir tantos años como partículas de tierra había en sus manos. Vivió 9 vidas humanas de 110 años. Pero olvidó pedir la eterna juventud.

Cuentan que, al final, tan pequeña y consumida estaba, que sólo fue voz.
Cuando los dioses quieren castigarnos, atienden nuestras plegarias. (Karen Blixen en "Memorias de África".)
Las Sibilas eran mujeres con el don, inspirado por el dios Apolo, de la profecía. Ninguna, salvo la primera, se llamaba Sibila de nombre de pila. Pero todas adoptaban el nombre, asociado a la adivinación. Una de las más importantes en la mitología romana fue la Sibila de Cumas (ciudad de la costa de Campania en Italia), la que formuló el deseo a Apolo, que fue escrupulosamente atendido por el dios.
Cuentan también que fue la Sibila de Cumas (tal vez la misma), siendo ya muy anciana, la que le ofreció nueve libros proféticos al séptimo y último rey de Roma (siglo VI antes de Cristo), Lucio Tarquinio el Soberbio, por un precio desorbitado. El rey se negó, pensando que podía negociar el precio, y la sibila quemó tres libros. Luego, le volvió a ofrecer los libros, los seis restantes, por la misma cantidad de dinero, a lo que el rey contestó que si no lo iba a pagar por nueve, aún menos por seis. La sibila quemó otros tres libros y los tres que quedaban se los volvió a ofrecer al rey por el mismo precio, quien, ante el temor de perderlos, pagó el precio que la sibila pedía. Estos libros, llamados Libros Sibilinos, fueron guardados en el templo de Júpiter Capitolino y eran consultados en muy contadas ocasiones. Estaban escritos en griego, en hojas de palmera. Pero, ¡ay! los libros fueron destruidos en un incendio en el año 83 a. C. Posteriormente, se reunieron unos nuevos Libros Sibilinos, formados por antiguas profecías de las Sibilas recogidas de todos los lugares donde hubo alguna. Luego, en el siglo V d. C. fueron quemados definitivamente por los cristianos.
En otro orden de cosas, existe actualmente un drama litúrgico, llamado El Canto de la Sibila, que se interpreta la noche de Navidad, principalmente en Mallorca y en la ciudad italiana de Alguero (en el noroeste de la isla de Cerdeña). Se empezó a representar durante la Edad Media en diversas ciudades (Barcelona, Gerona, Vic, Tarragona y Montpellier, así como en poblaciones castellanas) en catalán, latín, castellano y provenzal. Debido a las prohibiciones del Concilio de Trento, muchas de las ciudades abandonaron su representación.
Si en el año 2000 hubo gente que se pensaba que iba a ser el fin del mundo, imagináos lo que podían pensar las personas que vivían antes del año 1000. En este contexto, el temor al Juicio Final y a la posible llegada de Satán, se fraguó este drama. Es llamado Canto de la Sibila porque en uno de sus versos aparece lo siguiente: “Dies iræ, dies illa, solvet sæclum in favilla: Teste David cum Sibylla” (¡Día de ira! ¡Aquel día! Los tiempos se desvanecen en ceniza, según el testimonio de David y la Sibila).
La inclusión de un personaje pagano dentro de la tradición cristiana se debió, al parecer, por la manipulación que se hizo de los tres libros sibilinos. Como he dicho antes, se consultaban en ocasiones especiales durante el período romano: los sacerdotes del templo capitolino extraían un acróstico de unos versos elegidos al azar, que era la respuesta al problema planteado al libro de la Sibila. Hubo manipulaciones para hacer que este oráculo tan prestigioso refrendara con sus profecías a los profetas judíos. La frase más famosa de estas profecías, sacada supuestamente de algún acróstico de alguno de los Libros Sibilinos, es en latín: “Iudicii signum: tellus sudore madescet” (La señal del Juicio: la Tierra se empapará de sudor), que siglos después constituirán el refrán del Canto de la Sibila. En catalán, este refrán es el siguiente: "La jorn del Judici parra el qui haurà fet servici." (El día del Juicio se verá quien ha hecho servicio.)
Fuentes: La Wikipedia, enlazada en el texto. Para el Canto de la Sibila, he leído un ensayo muy completo de María del Carmen Gómez para la revista Golberg. Os lo recomiendo de verdad, que lo que yo he puesto son cuatro palabras ridículas de un interesantísimo análisis de la época y la evolución de esta tradición oral, que fue declarada Bien Inmaterial de Interés Cultural por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio en 2004.
En la Wikipedia, por cierto, aparece el Canto de la Sibila en la versión catalana. No sé si está completo o es sólo un trozo. Se puede leer el estilo agorero y fatalista del canto al describir el día del Juicio Final.
Las fotos pertenecen a Wikimedia Commons. La primera es la imagen de la Sibila cumana pintada por Miguel Ángel en la Capilla Sixtina; la segunda corresponde a la entrada de la cueva de Cumas.
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