lunes, 7 de julio de 2008

Ese extraño animalito...

Al hilo del post de Tale, titulado "La obediencia debida", he recordado un experimento que se llevó a cabo en los años 60 en la Universidad de Yale.

Adolf Eichmann fue uno de los responsables del campo de concentración de Dachau durante la Segunda Guerra Mundial y el encargado de la organización de la logística de transportes del Holocausto. Aplicó las órdenes escrupulosamente y fue el brazo ejecutor de miles de personas. Durante el juicio del que fue objeto a principios de los 60, adujo que fue una víctima de los tiempos que le había tocado vivir: simplemente, obedecía órdenes. Un hombre anodino, normal. Salvando las distancias, si le hubieran encargado cultivar flores, el resultado hubiera sido un jardín perfecto, minuciosamente organizado.

No resulta extraño que Stanley Milgram, psicólogo de la Universidad de Yale, intrigado con el personaje y su posición de no cuestionar la autoridad, ideara un experimento para demostrar que las personas "normales" jamás harían eso.

Los voluntarios, objeto de la investigación, se contactaban a través de un anuncio en el periódico, siendo de todos los niveles de estudios, entre 20 y 50 años.

En el experimento estaban 3 personas: el investigador (un hombre de bata blanca), el voluntario real y otro voluntario, pero falso, que forma parte de la organización del experimento al igual que el investigador. Se hacía pasar a dos voluntarios, verdadero y simulado, a una sala. Les recibía el investigador. Los dos voluntarios habían de escoger su "rol" dentro del experimento, eligiendo papeles de una bolsa. Había dos papeles, en los que estaba escrita la palabra "maestro". El falso voluntario elegía papel primero y anunciaba que le tocaba "alumno". Por supuesto, al voluntario real siempre le tocaba ser "maestro". El experimento se presentaba como un estudio del castigo sobre el aprendizaje. El "alumno" (falso voluntario) era sentado en una silla, atado a ella con correas y se le colocaban electrodos de descarga eléctrica, todo esto a vista del "maestro" (voluntario real), y dando las oportunas explicaciones: las correas son para evitar el "movimiento excesivo" y se aplica crema antes de los electrodos para "evitar quemaduras". Luego, al "maestro" se le llevaba a otro apartado o habitación, donde estaba junto al investigador y donde no podía ver al "alumno", aunque sí oírlo. El investigador comunicaba al "maestro" que tenía que recitarle al alumno una lista completa de parejas de palabras. Luego, una vez acabada la lista y supuestamente aprendida por el "alumno", el "maestro" le diría la primera palabra de la pareja y el "alumno" debería optar correctamente entre 4 posibles palabras. Si se equivoca, recibirá una descarga que irá aumentando cuantos más fallos tenga.

El "alumno", ya aleccionado, debería equivocarse para recibir descargas. Al llegar a determinado nivel, gritaría y se quejaría del corazón. A los 270 voltios, gritaría de agonía. A los 300 voltios, dejaría de contestar y simularía estertores. La supuesta potencia máxima eran 450 voltios, la muerte segura.

El "maestro", cuando dijera de abandonar el experimento, recibiría del investigador 4 respuestas, que serían sucesivas: "Continúe, por favor", "El experimento requiere que usted continúe", "Es absolutamente esencial que usted continúe" y "Usted no tiene opción alguna. Debe continuar." A la quinta vez que el "maestro" se quejara o cuestionara la autoridad, se paraba el experimento. También se paraba tras 3 descargas de 450 voltios, en el caso de que se llegara a ese extremo de crueldad. El experimento también acabaría cuando el "maestro" se negara a continuar, fuera cual fuera el nivel de respuesta.

¿Los resultados? Todos los "maestros" pasaban de 300 voltios, límite en que el "alumno" dejaba de dar señales de vida, y el 65% llegaba a los 450 voltios. Todos los "maestros" eran conscientes del dolor que provocaban y se sentian aliviados al conocer que el "alumno" era en realidad un actor al que no habían hecho ningún daño. Ninguno exigió ni pidió que los experimentos acabaran y todos pidieron permiso para ir a ver si el actor se encontraba en perfecto estado de salud. Durante el experimento, al actuar bajo órdenes, creían ser simplemente meros instrumentos y que la responsabilidad no recaía sobre ellos, sino sobre el que daba las órdenes, aunque en ningún momento el investigador utilizaba la palabra "orden" ni el verbo "ordenar".

Los voluntarios recibían algo de dinero, pero nunca se les dijo que sufrirían consecuencias negativas si dejaban el experimento. Es decir, que podían dejarlo en el momento que quisieran.

Este experimento es conocido como el Experimento de Milgram.

A modo de conclusión personal, diría que ese extraño animalito llamado ser humano esconde a un perfecto monstruo, siendo bienhablada.


El artículo de Tale me recordó que había leído algo referente al juicio de ese hombre. Fue en este artículo del blog de Javi Moya, blog que vuelve a estar visible (gracias, Javi).

Si la explicación de cómo es el experimento es demasiado enreversada, consultad el artículo de la Wikipedia, que está enlazado en el post.

También: enlace a los documentos de Stanley Milgram de la Universidad de Yale (en inglés).


14 comentarios:

Blogger a tiempo parcial dijo...

me pusiste la piel de gallina...con este post....
me alegro de tu vuelta...

donde duende??? dijo...

Joder¡¡¡no tenia ni idea, pero ahora mismo me voy a leer mas sobre esto¡¡¡me has despertado la curiosidad¡¡¡impresionante el tio nazi y el experimento¡¡¡¡

Besos de maestro¡¡¡

gotomax dijo...

Ahhh, ohhhhh, por fin puedo volver a consultar la enciclopedia del blogger!!!!
Saber que Javi ha colgado de nuevo el blog me reconforta, me sentía algo "desnudo" sin esa especie de fuente de donde muchos de nosotros hemos salido. De no ser por su blog, seguramente jamás me hubiera animado a publicar el mío. lo mismo les ha pasado a muchos/as de nosotros/as.

Y ahora redoble de tambores para tí...de nuevo y tras haber sido regurgitada por la planta carnívora regresas con un estupendo escrito (que no post). A modo de Afrodita, mejor aún, como una amazona con el pecho descubierto nos ilustras con una lectura de lo más interesante. Arco en mano has puesto la flecha en el mismísimo centro, acertando de pleno.

Si, somos unos miserables y la muestra la tienes en las guerras. Dale un arma al ser más inocente que puedas y al poco tiempo tendrás un soldado. Como ejemplo los niños usados tristemente en Africa. Pueden ser sanguinarios hasta límites que sobrepasan el sentido común, aun siendo niños se transforman en horribles verdugos sin escrúpulos.

Ser humano a veces es un asco.

Blackjoker dijo...

De este tipo de experimentos hay una cierta cantidad, aunque el resultado siempre es el mismo: el ser humano tiene un lado muy negro donde oculta el placer de hacer lo prohibido si hay otro que se pueda atribuir la culpa. Recuerdo otro experimento en que un grupo de personas, no recuerdo la cantidad exacta, pero supongamos de 20 personas fueron encerradas en una prisión. 10 fueron elegidos como carceleros y la otra mitad eran los prisioneros. Ya os podéis imaginar como acabo la cosa: ambos equipos llegaron a creerse tanto su papel, que se tuvo que paralizar el proyecto por un motín. Con heridos graves no simulados, No importa los experimentos que se pueda hacer, la masa es un animal que se alimenta del sentimiento colectivo, y este es fácil de manipular. Tened en cuenta que,si vives en una sociedad basada en el odio a lo que según tu es inferior o diferente, solo hay que estimular un poco el individuo para que todo explote. En otra escala de experimentos de manipulación, acordaos de este: Alguien se queda parado mirando hacía arriba, tarde o temprano algún otro mirará también a la expectativa. Bufff, que pedazo de texto te colocado aqui, guapa. Sorry. Besos a todos.BJ.

Bloggesa dijo...

Blogger a tiempo parcial, Blackjoker avanza algo, pero si este experimento te parece fuerte, hay otro experimento que hace sentir vergüenza de pertenecer al género humano.

Duende, hay buen material enlazado en los artículos de Javi Moya y de la Wikipedia. Me encanta que te produzca curiosidad y ganas de investigar. Un besote.

Gotomax, yo tampoco me hubiera animado a hacer un blog si no hubiera sido por Javi. Lo bueno es que ahora, aunque no actualice, podremos "saltar" por sus post. Me daba pena pensar que no iba a volver a organizar el blog.
Mmmm, ¿amazona con el pecho descubierto? Jeje, lo has puesto más elegante que yo...
Pone la piel de gallina el pensar que hay personas que pueden vaciarse de la conciencia humana. En África son niños a los que les obligan, pero en ausencia de motivación, en ausencia de presión real o coacción, ¿cómo se puede hacer eso? Pero lo peor, ¿qué hubiera hecho yo?

Blackjoker, me vas a permitir que no ponga el nombre del experimento que apuntas: será el próximo post. En aquella época hicieron varios experimentos sobre la conducta humana, con resultados nada esperados por los investigadores. Como digo en el título, extraños animalitos somos...
Me gusta que la gente aporte y opine extensamente, ya sabes, así que nada de sorry. Un beso.

Tale dijo...

Ohhh!!

cuanto honor, ver mi humilde nick mencionado en este blog!! :-)

Por cierto, me da vueltas por la cabeza haber visto una parodia del experimento de Milgram ( o tal vez lo he soñado ) en un episodio de los Simpson, donde después de los primeros escarceos apretando el botón, la familia Simpson, lógicamente se dedica a achicharrarse mutuamente a calambrazos en plan "marica el último" XDDD

Si es es que es lo que hay.

SOMEZING dijo...

me he quedado con los ojos como platos al darme cuenta de cómo puede ser de cruel el ser humano en cualquiera de sus formas, ya sea investigador o voluntario...

Bloggesa dijo...

Tale, sí, recuerdo ese episodio. Hace unas décadas se estudiaba el refuerzo negativo mediante "pequeñas descargas eléctricas". Sale también en la peli de los "Cazafantasmas", al principio.
¿honor ver tu humilde nick mencionado en este blog? Te vas a ganar un capón ;D
Un besote.

Somezing, sip, tienes razón. Hoy no sería posible hacer ese experimento. Sería crueldad con animales. Un beso, guapa.

gotomax dijo...

Perdón, quise decir teta pero el arco me confindu...cunfand...dicfanc...confadn...confundió

Bloggesa dijo...

Goto, te leo poco concentrado. XD

kutxi dijo...

En algún sitio leí esto ya, no recuerdo en dónde. Yo siempre pongo de ejemplo la guerra en la antigua Yugoslavia (por resultar cercana temporal y geográficamente): personas normales, oficinistas, camareros, etc, etc se convirtieron de la noche a la mañana en asesinos, violadores, etc. Por eso siempre me sorprende la gente que dice que nunca haría tal cosa o tal otra. A mí me gusta pensar que nunca mataría, ni torturaría, ni violaría... pero no me considero especial y no creo que sea en nada diferente a aquellos yugoslavos así que no pongo la mano en el fuego ni por mí mismo. "Recemos" porque la vida nunca nos ponga en ese tipo de situación.

Saludetes.

Bloggesa dijo...

Kutxi, tienes razón. No sabemos nunca de lo que somos capaces hasta que nos ponen en una situación extrema. La teoría, en estos casos, no sirve.

Un beso, muchacho. Encantada de ver que vuelves a activarte poco a poco.

Norma dijo...

Y cómo lo haces para entrar en el blog de Javi Moya?? A mi no me deja :(


Besos, guapa!!

Bloggesa dijo...

Norma, tienes razón. Ahora tampoco me deja a mí entrar. Es un error de conexión con la base de datos. Supongo que lo solucionará, espero que en breve.

Más besos para ti, guapa.