martes, 9 de septiembre de 2008

La vida e increíbles aventuras de Pedro Serrano

Banco de Serrana

El Banco Serrana (Serrana Bank). 37 kilómetros de longitud por 15 km de anchura. Sólo arena que apenas sobresale por encima del agua, apenas vegetación. Claro está, nada de agua dulce, nada de refugio para el sol, para la lluvia... ¿Podríamos llamarlo un infierno de arena? Depende del tiempo que pasemos en él.

En 1526, un patache español naufragó cerca de ese banco de arena, situado en el mar Caribe.

Hubo tres supervivientes del naufragio, el capitán Pedro Serrano y dos marineros más, que pudieron llegar a la "tierra firme" del banco de arena.

Uno de los marineros murió al poco de llegar. Los otros dos, intentaron sobrevivir. A los pocos meses de estar por allí, llegó un bote. Pero no era la salvación para ellos. Eran dos marineros de otro naufragio. No me puedo imaginar la desesperación. En el bote marcharon uno de los recién llegados y el marinero del barco del capitán Serrano, en busca de ayuda. Nunca jamás se supo de ellos.

Pedro Serrano y el marinero que prefirió quedarse lucharon por su supervivencia. Aprovechaban los desechos de naufragios que les llegaban del mar, utilizaban caparazones de tortugas como cuencos para recoger el agua de lluvia, comían tortugas, pájaros y peces. Hacían fuego con la madera de los navíos cuando veían un barco a lo lejos, con la esperanza de ser vistos. Pero los navíos siempre estaban demasiado lejos. Con el tiempo, lograron construir una pequeña torre con piedras y conchas para guarecerse y protegerse a ellos y al fuego del viento y de la lluvia.

¿Cuánto tiempo? Fueron 8 años sabiéndose en una isla que no estaba cartografiada, sabiendo que sería un milagro que les salvaran, que tierra firme era prácticamente una ilusión. Y, asombrosamente, nunca dejaron de sentir esperanza, porque lo consiguieron.

Tras esos 8 años, de 1526 a 1534, un galeón acertó (bendito tino) a pasar cerca. Los tripulantes de ese galeón vieron las señales de humo, señal inconfundible de náufragos. El capitán del galeón ordenó poner proa al humo. Y, en un bote, salvaron a esos dos seres humanos. El marinero no llegó a ver tierra firme, murió en el galeón.

Pedro Serrano tuvo vida para contar su historia en Europa, de país en país, de corte real en corte real. Y tuvo también tiempo para escribirla y su relato está en el Archivo General de Indias, en Sevilla.

Y como casi toda historia de mar, existe historia del tesoro. En 1990 unos cazatesoros fueron a isla, donde encontraron restos de la torre construida por los náufragos. También fueron buscando un supuesto tesoro. Desde luego, en sus crónicas, Pedro Serrano nunca habló de ningún tesoro. No sé si con lógica o sin lógica, pero en medio de un naufragio no creo que llevarse algo de oro fuera la prioridad. Suele ser lo que te arrastra hasta el fondo.

Es de suponer que para Pedro Serrano el tesoro más preciado que salvó fue su propia vida.


La historia de Pedro Serrano fue muy conocida en la época y él llegó a ser un personaje famoso. Parece cierto que Daniel Defoe, que tuvo intereses comerciales en España, supiera de la historia casi dos siglos después y se basara o ideara su Robinson Crusoe a partir de las vivencias de Alexander Selkirk y Pedro Serrano.

El banco de arena recibió el nombre de Serrana Bank. Así llamado (y cartografiado) apareció por primera vez en un mapa holandés de 1545. Aquí os dejo un enlace con algunas fotos en alta calidad.


11 comentarios:

juan rafael dijo...

Cuando te preguntan qué te llevarías a una isla desierta nunca piensas que vas a estar ocho años y menos con compañia de tu mismo sexo.

Bloggesa dijo...

Juan Rafael, si es que donde estén Bora-Bora o las Seychelles...
Así, si quieres, ves gente o no. Y no se pasan penalidades.
Un abrazo.

susana dijo...

me has recordado a una peli que vi ayer con los niños en el cine, la isla de Nim, de aventuras, rozando lo ilógico jjajaja como es normal, pero divertida, con un "curioso" (por llamarlo de alguna manera) regreso de Jodie Foster a las pantallas, los niños se lo pasaron pipa y yo me lo pasé pipa tirandoles palomitas jaja, cada uno con lo que puede chica, que le vamos hacer...

Bloggesa dijo...

Susana, XDDDD
¡Chinchando a tus muchachejos tirándoles palomitas! Eres un caso. ¿La peli no estaba bien? Cuenta, cuenta, que así, la veo o no, según me recomiendes.
Un beso, torbellino.

Por cierto, señorita mal pensada. ¿Cómo se atreve a llamarme "mente sucia" por esos blogs de dios?

somezing dijo...

Tiene gracia, estaba buscando fotos de gente asombrada para un post que finalmente no tiene fotos cuando he entrado, he leido la historia de Pedro Serrano y he estado a punto de hacerme yo misma la foto.

Es increible que alguien pueda vivir tanto tiempo en esas condiciones. Es increible la capacidad de superacíón que puede llegar a tener el hombre en circunstancias digamos, complicadas!!

El futuro bloguero dijo...

Tengo que ponerme al día bloggesa, pero esta historia me ha encantado, y además me ha resultado muy oportuna. Resulta que hay un islote arenoso en zanzibar, pero mucho más fugaz.

Allí, las mareas son increibles y suben y bajan muchos metros. Este islote, desaparece cada vez que sube la marea, por lo que se programan excursiones para pasar el día con un calculo exacto de mareas, etc.

Eso sí, allí no habría sobrevido el pobre Pedro Serrano.

Besos de vuelta.

Voy a leer muchas entradas que tengo atrasadas, siempre tan interesantes.

Bloggesa dijo...

Somezing, la verdad es que tuvieron un par de... gónadas bien puestas para sobrevivir en esas condiciones. Lo que digo al principio: un infierno de arena. Un beso.

Futuro Bloguero, jeje, pensando ya en las vacaciones. Bien, si vas al islote, hazle una foto chula y no pierdas de vista el bote.
Yo también he estado de parón estival, no hay demasiadas entradas atrasadas. Más besos para ti.

Tale dijo...

Leyendo esto es ne recuerdas lo increible que es que en un lugar sólo con arena (y lluvia, eso sí) y con lo puesto se pueda tirar adelante y en cambio el montón de chismes y cachivaches que tenemos que nos parecen imprescindibles.

Vamos, que no sabríamos vivir sin ellos (o al menos nos lo parece)

Bloggesa dijo...

Tale, tienes razón. Cada vez acumulamos más cachivaches. Y si te olvidas del cargador de alguno, estás al revés. Poca historia tendríamos en una isla...
De todas formas, una persona normal de la época tampoco tendría las habilidades y conocimientos de Pedro Serrano. Vamos, que salvo él y cuatro más, el resto comidilla para peces.

Un beso.

Norma dijo...

Este post es para animarnos cuando cogemos el metro en hora punta, no??? Pues gracias, me acordaré de ti y de Pedro Serrano mañana por la mañana! :)

Bloggesa dijo...

Norma, XDDDDD
No lo había visto así, pero oye, razón no te falta. En este caso, más vale acompañado que solo, que la soledad es muy mala.