Y, tras la "breve introducción" del lunes pasado (Las Cruzadas. La precuela), vamos a lo que quería contar.
Al terminar la Cuarta Cruzada (1204), el ánimo de conquista decayó, a pesar de reyes y Papas. El pensamiento común era que se habían perdido los Santos Lugares debido a la falta de inocencia de los Cruzados, que habían pecado todo lo que habían podido y más. Y que sólo los puros de corazón podrían volver a conseguirlos.
Y, en 1212, se dice que un niño de 12 años había sido visitado por Jesucristo, que le dijo que iniciara una nueva Cruzada para conquistar pacíficamente Tierra Santa. También se dice que consiguió hacerse oír y organizar un ejército de miles de niños y jóvenes (se dice que 30.000) que, recorriendo Francia, llegaron a la costa del Mediterráneo, donde las aguas se abrirían hasta Jerusalén. Pero como no ocurrió, se hicieron a la mar en barcos. Y, según la versión, contaban que los capitanes los engañaron, apresaron y vendieron como esclavos en Egipto o en Túnez, y nunca más se supo de ellos. O que los barcos naufragaron y que todos murieron, y nunca más se supo de ellos. O que ni siquiera llegaron a la costa, muriendo antes de hambre y cansancio, y nunca más se supo de ellos.
"La Cruzada de los Niños" de Gustave Doré. Imagen de Wikimedia Commons.
Éste era un cuento popular durante la Edad Media.
La realidad es que en 1212, hubo dos movimientos populares que reivindicaban la conquista de Tierra Santa de forma pacífica. Nicholas, un muchacho de entre 12 y 14 años, pastor de Colonia, en Alemania, reunió unos 30.000 hombres en su camino de Colonia a Génova. Todos eran pobres con la esperanza de ver milagros y de conseguir un destino mejor. En el camino, la comida no llegaba para todos, devastaban los campos a su paso, ninguna villa les dejaba entrar y morían de hambre y de enfermedad. El paso de los Alpes fue muy duro y allí se diezmaron considerablemente. Sólo 7.000 llegarían al destino, Génova. Allí se supone que las aguas se abrirían, cosa que no sucedió. La gran mayoría se fue, de vuelta a sus casas o a probar fortuna (para no repetir el paso de los Alpes), otros se dice que fueron a Roma y algunos llegaron a Marsella, Nicholas incluido. La leyenda dice que Nicholas llegó a Tierra Santa, combatió en la Quinta Cruzada, se hizo rico y volvió a Colonia. Si esto hubiera sido cierto, hubiera arrastrado a casi 30.000 personas a una muerte segura a través de las montañas para conseguir fortuna y gloria. Pero la Quinta Cruzada fue un desastre y no hay ninguna noticia que avale la vuelta de Nicholas a su ciudad.
En Francia fue un chico pastor llamado Stephen de Cloyes, que decía portar una carta de Jesús al rey. Le siguió una gran multitud de 30.000 personas para ver a Felipe II de Francia. Se dice que en Saint-Denis, en las afueras de París, hizo milagros. Fueron enviados de vuelta a casa por las autoridades y nunca mencionaron la idea de ir a Jerusalén.
También existe la historia de Étienne de Cloyes, un chico pastor, pobre y religioso, que empezó a predicar la Cruzada. Se le unieron muchos grupos de gentes del norte de Francia, llegaron a París, donde Étienne consideró que, en su condición de profeta, el rey le tenía que conceder audiencia. Pero el rey no bendijo la "cruzada" y les mandó a casa. Étienne se puso al frente de todos los que habían acudido a la llamada, viajando a Marsella con 30.000 personas, donde se abrirían las aguas para llevarles directamente a Jerusalén. Como las aguas no se abrieron, mercaderes marselleses convencieron a Étienne para llevarlos en barcos. 7.000 de ellos embarcaron en 7 navíos. En su travesía, encontraron una tormenta que hace zozobrar y hundirse dos de los barcos frente a la isla de San Pedro, donde se erige una pequeña capilla posteriormente en su honor. El resto de los "viajeros" son vendidos como esclavos en las ciudades de Bugía (en Argelia) y en Alejandría. Se dice que 400 de ellos fueron vendidos a un sultán que les trató bien y les dejó practicar su religión. Muchos de los restantes perecieron al no querer abandonar el cristianismo.
De los pocos documentos de la época que hay sobre el tema, existe actualmente la seguridad que hubo una mala traducción, que fue perpetuada en los siguientes escritos que se basaron en los primeros. La palabra puer fue traducida como 'niño', aunque en aquella época también aludía a los 'pobres', 'hijos de Dios'. En 1200, las penurias económicas hicieron que muchos campesinos del norte de Francia y de Alemania malvendieran o abandonaran sus tierras y se les llamaba pueri 'niños, chicos' de forma condescendiente. En los escritos considerados fiables sobre estos hechos, siempre se alude de forma clara a su pobreza, pero nunca se destaca la edad. Por esto, se considera que la denominada "Cruzada de los Niños" no fue ni una (hay al menos "evidencia" de dos movimientos), ni fueron niños, sino jóvenes y adultos pobres que confiaron su suerte a dos muchachos que se creían tocados por la gracia de Dios y que, en el mejor de los casos, volvieron a su pueblo con tanta o más hambre con la que se fueron. En el peor de los casos, el destino fue la muerte o la esclavitud.
En esta línea, existe también la conocida como "Cruzada de los Pastores", con muchos puntos en común con la "Cruzada de los Niños".
Tras el apresamiento del rey Luis IX, San Luis, se alzan las voces de cómo Dios puede permitir que un rey tan santo pueda sufrir tales reveses. La respuesta viene de los predicadores populares, en particular de un cierto Job, Jacob o Jaques, monje húngaro, de la orden de Císter. Este monje carismático, llamado "Señor de Hungría", pretendía haber recibido de la Virgen María una carta donde afirmaba que los poderosos, los ricos y los orgullosos no podrían retomar jamás Jerusalén, y que solamente los pobres, los humildes y los pastores lo conseguirían con él de guía. El orgullo de los caballeros, decía la carta, ha desagradado a Dios.
Al principio son atendidos en París, pero rápidamente se descontrolan, surgiendo problemas por donde pasaban, con pillajes en todas las ciudades. Son reprimidos por las fuerzas reales y los que escapan se reunen en Marsella, donde supuestamente embarcan hacia Acre, donde estaba San Luis tras ser liberado de su cautiverio, pagando la cantidad de 400.000 besantes de oro.
La Wikipedia, enlazada en el texto, tanto española como francesa. He encontrado también un relato un poco espeluznante de "La Cruzada de los Niños", de un autor alemán llamado Gustav Schenk. También he utilizado el artículo de "Croisade des enfants" de la Wikipédia francesa.