Esta noticia apareció en el New York Times el 26 de Febrero de 1873. Si leéis la noticia con atención, veréis las incongruencias: podían haber sido asesinados o desembarcaron en alguna isla, el casco estaba intacto pero se podría haber producido un choque, unos piratas podrían haber robado la carga, pero ésta ha sido reclamada, con lo que aún se encontraba a bordo...
La historia del Mary Celeste es ésta. No le falta ni un dato, porque no existe dato alguno.
El barco se construyó en Nueva Escocia (Canadá) y fue botado en 1861. Por entonces, fue llamado Amazon. El capitán que lo iba a comandar nunca llegó a hacerlo, murió ahogado. El segundo, murió en el primer viaje.
El 5 de noviembre de 1872, nuestro barco, ya bautizado como Mary Celeste, zarpó de Nueva York con un cargamento de 1.701 barriles de alcohol industrial rumbo a Génova. A bordo, la tripulación era de 7 hombres, el capitán Benjamin Briggs, su mujer y su hija de dos años. Hasta aquí todo normal.
Pintura del Amazon entrando en Marsella. Imagen de Wikimedia Commons.
Un mes después, el Mary Celeste fue avistado cerca de las islas Azores por la tripulación del Dei Gratia, cuyo capitán Morehouse, dió la orden de acercarse y pudieron ver el nombre. Todos los del Dei Gratia observaron que no había nadie a bordo, que algo raro pasaba.
El Mary Celeste fue abordado y reconocido de cubierta a bodega, por si sus tripulantes se encontraban en apuros, o enfermos, pero nadie fue encontrado. No faltaba la carga, la ropa estaba colocada en los cajones, no había signos evidentes de lucha. Eso sí, faltaba el bote salvavidas, el sextante, el cronómetro y el cuaderno de bitácora. En el diario de navegación, que sí estaba en el barco, la última anotación era del 24 de noviembre, que reflejaba que el mar había estado revuelto. Nada más.
Y como la imaginación es libre, y hay historias que dan para mucha imaginación, el Mary Celeste se convirtió en el barco fantasma más conocido, su historia reinventada y recontada, añadiendo cuales elementos pudieran resultar más inquietantes. No ayudó mucho que la primera historia corta que escribió Arthur Conan Doyle, famoso por sus novelas de Sherlock Holmes, estuviera ligeramente basada en el suceso con el Mary Celeste, fuera publicada en un periódico, se diera por cierta y enredara más el asunto (tazas aún tibias...).
El capitán Morehouse ordenó que el barco fuera llevado a Gibraltar y se inició allí una investigación. No se sacó nada en claro, había demasiados interrogantes. El caso se cerró y los pasajeros y tripulación del Mary Celeste nunca apareció.
Se habló de piratas, pero había objetos de valor en los camarotes. Se habló de que la tripulación se emborrachó y mató al capitán y a su familia, pero el alcohol era de uso industrial y mortal. Se habló de una fuerte tormenta que podría haber arrastrado a los de cubierta, pero no se hallaron los destrozos propios de esa circunstancia y, aún así, no hubiera arrastrado a la gente que se hallaba en los camarotes. Se habló de sangre en cubierta, que al final resultó ser óxido. Se habló de que el capitán Morehouse del Dei Gratia podría haber estado en connivencia con el capitán Briggs para cobrar el rescate del barco, pero no se demostró nada. Se habló del ataque de un calamar gigante... Por hablar, que no quede.
La solución más plausible que se barajó es que el barco fuera voluntariamente abandonado por culpa del cargamento, alcohol muy inflamable, que pudo provocar un pequeño fuego, con lo que el capitán pudiera haber ordenado el desembarco y alejarse en el bote salvavidas.
En mayo de ese año, 1873, llegaron a las costas de Asturias dos botes, uno con un cadáver y una bandera americana y otro con cinco cadáveres, pero nunca se investigó a qué barco pertenecían.
Lo que sí es claro como sol de primavera es que el Mary Celeste se convirtió en el modelo de barco fantasma, a la deriva, sin tripulación, navegando por los mares.
Sin embargo, el Mary Celeste no acabó sus días siendo un barco fantasma, aunque sí un barco maldito. En 1884 fue comprado por el capitán Gilman C. Parker, que lo cargó en Boston con rumbo a Haití. Las intenciones del capitán Parker no fueron otras que dar el pelotazo, porque aseguró el barco y la carga por mucho más dinero del que valía. Al parecer, hizo encallar el barco en la costa de Haití, descargó lo valioso, incendió el barco e intentó cobrar el seguro. Pero se descubrió todo el montaje. Algunas fuentes hablan de que se libró de la horca por un defecto de forma en el juicio, otras dicen que se libró por muerte repentina. Tenía dos compinches el capitán: uno se suició y otro murió enajenado en un manicomio. Más leyenda oscura para el Mary Celeste, cuyos restos fueron "descubiertos" en 2001.
Siempre supuse que el Mary Celeste era una invención, porque leí hace ya tiempo un relato de género fantástico sobre él. ¡Cuál fue mi sorpresa al descubrir, hace años, que había existido de verdad!
Para el artículo, he utilizado las Wikipedias en castellano, francés e inglés. También tres páginas (1, 2 y 3), donde lo cuentan mejor que yo. En las dos primeras dan dos explicaciones plausibles, desde el punto de vista náutico, de lo que pudo suceder.
El "recorte de periódico" del principio es una traducción de un verdadero artículo. Al haberlo traducido yo y tener un nivel de inglés que roza el 0, puede tener bastantes fallos, aunque el cuerpo creo que está bien reflejado. Si pincháis, enlaza con el original en inglés.